El regreso del color

Los personajes y situaciones descritas en la historia corresponden a ficción. Los lugares por los que caminan, sin embargo, son completamente reales. Corresponden al sector de la UPZ San Francisco en donde se lleva a cabo el piloto de Urban 95 Bogotá, “Crezco con mi barrio”, y las imágenes que sueña el personaje principal durante su recorrido por el barrio, son algunos de los sueños que podrían materializarse en el territorio.

“Hace 50 años, cuando llegamos, casi todo eran potreros, era verde y había muy poquitas casas. No teníamos agua ni luz y por acá no pasaban buses, teníamos que caminar hasta la avenida para coger un bus que pasaba una vez al día y llevarle el almuerzo a los maridos en el trabajo” cuenta Susana, que ya tiene cerca de 70 años y lleva desde su juventud viviendo en el barrio la Acacia. Su hija creció en el barrio, en la gran casa esquinera verde que da vista a casi toda la ciudad, y juntas, con su esposo, han vivido toda la transformación del barrio y la ciudad.

Cuando Susana tuvo a su hija, quien hoy es miembro de la Policía de la ciudad, el barrio todavía no estaba poblado, sino que los terrenos hoy llenos de viviendas de auto construcción eran en la época cultivos de cebada y terrenos baldíos. Su hija podía jugar y correr en la calle, por grandes extensiones, a lo largo del día sin temor al tráfico o a la inseguridad. Hoy, dice, no dejaría que sus nietos corrieran por el barrio como sí lo hacían antes.

El barrio, que en su juventud era casi del todo verde, se ha vuelto gris con las construcciones y pavimentación de las calles. Desde el cuarto piso de su casa casi no se ven árboles hacia ningún lado, ni terrenos vacíos. El árbol de la esquina del colegio es el único que hay en la misma calle, y hasta el lugar donde su esposo se sienta a tomar el sol es una piedra gris sin vegetación cerca.

Susana y su esposo no van a irse nunca de su casa, y disfrutan tener inquilinos que llenan de vida el lugar, pero les gusta ver también color en las calles, extrañaban la gama de colores que llenaba el barrio antes. Por eso, cuando vio las primeras visitas de Urban95 en el barrio se asomaban desde la terraza con curiosidad. El día que empezaron a aparecer los círculos de pintura sobre el suelo su esposo salió a invitar a todos los que pintaban a gaseosa, y se sentó a mirar desde su asiento en la calle cómo cambiaba la vía de siempre.

Aunque sus nietos no están creciendo en el barrio, también se divierten viendo a los niños pasar jugando con sus papás, brincando en las escaleras y evitando pisar las líneas de los andenes. La vía colorida de su cuadra, las nuevas plantas que llenaron de vida el andén y alejaron las basuras que siempre aparecían y los carteles que invitan a jugar a las familias en las calles permanecen sobre la calle de su casa incluso ahora, 4 meses después del primer día en el que aparecieron las pinturas. Son muestras, pasos, partes del camino de cambio en el que se embarca su barrio.

2018-10-05T15:10:25+00:00